Chamalú, líder espiritual boliviano, en su libro Me declaro vivo, escribe:
“Y desde que modificamos nuestra modalidad perceptiva, las ventanas desde las cuales abordamos la realidad pasan a ser otras; un nuevo paisaje multidimensional se abre convertido en océano multicolor que nos invita a sumergirnos y desintegrarnos en todos los colores, arco iris danzante, sol de media noche. La vida es la aventura más maravillosa que nos podía ocurrir: la mejor ocurrencia de Dios, sólo precisamos cuidar de no estar mirando por una ventana inadecuada”.
Cuando inevitablemente estamos frente a la realidad de un fin de año, lo primero que se nos ocurre decir es: borrón y cuenta nueva. No nos detenemos a pensar en las causas que originaron nuestros éxitos ni nuestros fracasos. Si nos fue bien económicamente queremos ganar el siguiente año el doble o mucho más, si nos fue mal expresamos: “espero que ahora sí mejore mi destino”. Preferimos adoptar agüeros que formularnos propósitos para modificar hábitos que cambien nuestro sentido de vida.
Las ventanas que menciona Chamalú, representan, las áreas o escenarios que nos corresponde desarrollar desde que llegamos a este hermoso mundo. Para la Astrología significan las doce casas y es a través de ellas que movemos nuestras energías para convertirlas en fortalezas o debilidades. Las energías son los talentos o nuestros puntos de anclaje. Las casas son las receptoras de nuestras buenas o malas acciones, son las ventanas a través de las cuales tenemos al frente una perspectiva del mundo, como cuando se construye una vivienda, depende de su ubicación, este, oeste, norte o sur, la forma como captamos el paisaje de un amanecer o un atardecer. Ellas nos permiten disfrutar placeres, como cuando abrimos en la mañana una ventana y sentimos una invitación a salir en la conquista de lo mejor para nuestra existencia, o por el contrario todo lo vemos nublado o estéril, en cuyo caso elegimos encerrarnos. Muchas veces apenas si miramos a través del vidrio y no nos percatamos de que esta sucio y nos distorsiona la realidad y lo que es peor, no se nos ocurre limpiarlo.
Los calendarios nos señalan el fin de año, es el fin de una temporada, el termino de un ciclo ya establecido por el hombre, bien para presupuestar utilidades o para medir la prosperidad. Pero para fortuna de muchos que no alcanzaron sus propósitos, es el comienzo de un nuevo reto, es la invitación a una nueva aventura nutrida de esperanzas.
Que bueno que presupuestáramos el placer y no lo dejásemos a la “suerte”, así podríamos ejercer el placer de renovar el amor, el placer de sentirnos sanos, el placer de aprender cosas nuevas, el placer de proyectar metas alcanzables. Alguien dijo que “con placer la vida es una aventura creativa y sin placer la vida es una lucha por sobrevivir”.
Por estos días los empresarios ajustan a marchas forzadas sus presupuestos para el 2009, y toman en cuenta los posibles riesgos, las mejores oportunidades que brinda el mercado, las fortalezas y debilidades de sus productos y de su gente, considerando la hecatombe del 2008 y como va a ser la recuperación.
¿Acaso están haciendo lo mismo con sus vidas?, tienen calculado ¿cuál sería su punto de quiebra, familiar, social, económico o afectivo? ¿Tienen idea de sus escenarios para el crecimiento interior y el “mantenimiento de su alma”? ¿Están planeando su capacitación mental, espiritual y corporal? ¿Y todo lo anterior abarca a su pareja y a sus hijos? Preguntar es el mejor método para hacer introspección, y como sabemos que no hay respuestas malas sino preguntas mal formuladas, los invito a que reflexionen acerca de su autenticidad y a que no olviden que todos somos habitantes del sistema solar lo cual nos indica que por más soberbios y prepotentes que nos sintamos, somos tan complejos y la vez tan simples y frágiles como una hormiga. He ahí la grandeza de Dios, al no dejar cabos sueltos y al darnos tantas fuentes de saber.
Ojalá el año 2009 sea la oportunidad para realizar el futuro planificado.
Muchas felicidades.
“Y desde que modificamos nuestra modalidad perceptiva, las ventanas desde las cuales abordamos la realidad pasan a ser otras; un nuevo paisaje multidimensional se abre convertido en océano multicolor que nos invita a sumergirnos y desintegrarnos en todos los colores, arco iris danzante, sol de media noche. La vida es la aventura más maravillosa que nos podía ocurrir: la mejor ocurrencia de Dios, sólo precisamos cuidar de no estar mirando por una ventana inadecuada”.
Cuando inevitablemente estamos frente a la realidad de un fin de año, lo primero que se nos ocurre decir es: borrón y cuenta nueva. No nos detenemos a pensar en las causas que originaron nuestros éxitos ni nuestros fracasos. Si nos fue bien económicamente queremos ganar el siguiente año el doble o mucho más, si nos fue mal expresamos: “espero que ahora sí mejore mi destino”. Preferimos adoptar agüeros que formularnos propósitos para modificar hábitos que cambien nuestro sentido de vida.
Las ventanas que menciona Chamalú, representan, las áreas o escenarios que nos corresponde desarrollar desde que llegamos a este hermoso mundo. Para la Astrología significan las doce casas y es a través de ellas que movemos nuestras energías para convertirlas en fortalezas o debilidades. Las energías son los talentos o nuestros puntos de anclaje. Las casas son las receptoras de nuestras buenas o malas acciones, son las ventanas a través de las cuales tenemos al frente una perspectiva del mundo, como cuando se construye una vivienda, depende de su ubicación, este, oeste, norte o sur, la forma como captamos el paisaje de un amanecer o un atardecer. Ellas nos permiten disfrutar placeres, como cuando abrimos en la mañana una ventana y sentimos una invitación a salir en la conquista de lo mejor para nuestra existencia, o por el contrario todo lo vemos nublado o estéril, en cuyo caso elegimos encerrarnos. Muchas veces apenas si miramos a través del vidrio y no nos percatamos de que esta sucio y nos distorsiona la realidad y lo que es peor, no se nos ocurre limpiarlo.
Los calendarios nos señalan el fin de año, es el fin de una temporada, el termino de un ciclo ya establecido por el hombre, bien para presupuestar utilidades o para medir la prosperidad. Pero para fortuna de muchos que no alcanzaron sus propósitos, es el comienzo de un nuevo reto, es la invitación a una nueva aventura nutrida de esperanzas.
Que bueno que presupuestáramos el placer y no lo dejásemos a la “suerte”, así podríamos ejercer el placer de renovar el amor, el placer de sentirnos sanos, el placer de aprender cosas nuevas, el placer de proyectar metas alcanzables. Alguien dijo que “con placer la vida es una aventura creativa y sin placer la vida es una lucha por sobrevivir”.
Por estos días los empresarios ajustan a marchas forzadas sus presupuestos para el 2009, y toman en cuenta los posibles riesgos, las mejores oportunidades que brinda el mercado, las fortalezas y debilidades de sus productos y de su gente, considerando la hecatombe del 2008 y como va a ser la recuperación.
¿Acaso están haciendo lo mismo con sus vidas?, tienen calculado ¿cuál sería su punto de quiebra, familiar, social, económico o afectivo? ¿Tienen idea de sus escenarios para el crecimiento interior y el “mantenimiento de su alma”? ¿Están planeando su capacitación mental, espiritual y corporal? ¿Y todo lo anterior abarca a su pareja y a sus hijos? Preguntar es el mejor método para hacer introspección, y como sabemos que no hay respuestas malas sino preguntas mal formuladas, los invito a que reflexionen acerca de su autenticidad y a que no olviden que todos somos habitantes del sistema solar lo cual nos indica que por más soberbios y prepotentes que nos sintamos, somos tan complejos y la vez tan simples y frágiles como una hormiga. He ahí la grandeza de Dios, al no dejar cabos sueltos y al darnos tantas fuentes de saber.
Ojalá el año 2009 sea la oportunidad para realizar el futuro planificado.
Muchas felicidades.

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