No es el punto hacer mención acerca del nacimiento de la Alquimia Astrológica. Pero seguro si es que los primeros alquimistas no solo dejaron como herencia muchos conocimientos de los diversos metales y sustancias sino que también codificaron los símbolos astrológicos y abrieron las puertas para la evolución espiritual. Por ello es que una adecuada interpretación astrológica debe apoyarse en estas nociones, y es fundamental hacerse entender, para que quienes se interesen en emplear ayudas en el proceso de desarrollo interior, encuentren en los códigos de la Astrología la “piedra filosofal” que les permita crecer como seres humanos con certeza y sin caer en negar o destruir todo lo que no comprende o lo que no satisfaga sus creencias.

Los códigos astrológicos inducen a una transmutación interna que todos requerimos para adoptar procesos que nos lleven a realizar destinos dignos.
Los planetas con sus combinaciones y ciclos son los significadores y detonadores para que cada una de nuestras acciones se convierta en oro.
Los códigos astrológicos permiten detectar nuestros puntos débiles y también nuestras fortalezas.
Todo apunta directamente a una transmutación del ser humano de manera profunda y holística en sus estructuras mental, espiritual y física.
En esencia se trata de una transmutación y no de una mera transformación.
Como todo proceso alquímico conlleva perdida y ganancia de energías, así en el ser humano los verdaderos procesos de transmutación también generan dolor y sufrimiento, pues debemos deshacernos de hábitos y causas generacionales hasta que nuestra “materia se libere de impurezas”.
Cuando aplicamos voluntad al proceso que nos propone la Alquimia Astrológica para transmutar hacia la Alquimia Espiritual, comprendemos mejor la diferencia entre la SUERTE Y LA FORTUNA.
Llegando a un estado de nuestras vidas, muchos de nosotros descubrimos, que por inercia, hemos caído en situaciones y rutinas insatisfactorias. De pronto comprendemos que no vivimos conforme a nuestros deseos y, aún peor, que ni siquiera sabemos cuáles son esos deseos. Esta es la clave del problema DESCONOCEMOS CUALES SON NUESTROS DESEOS MÁS PROFUNDOS Y VERDADEROS. Así las cosas, nos acostumbramos a depender de la suerte. La SUERTE, es una variable de la vida que no podemos controlar ni en el tiempo ni en el espacio.
Vale la pena recordar la escena de la película El Vuelo del Fénix, cuando logran despegar su reconstruido avión, y el Capitán con euforia dice “la suerte la construimos nosotros mismos”.
Por ello es que mi apreciación personal enfoca mejor LA FORTUNA, la cual sí está en nuestras manos
administrarla, fortalecerla y aplicarla
a la vida. La Fortuna, no solo, acompaña, siempre, a quienes estudian, a quienes
trabajan honorablemente, a quienes aplican a cada paso La Ley
de la Atracción, a quienes buscan la perfección de sus talentos día a día, sino
que los asocia con las oportunidades y personas exitosas de gran calidad humana
para que puedan culminar sus metas con el esfuerzo justo.
La Alquimia Astrológica tiene como propósito
conseguir que los seres humanos “SE PONGAN EN MARCHA”. Cuando vemos a personas
apasionadas con su vida y su trabajo, que han encontrado su sitio perfecto en el
escenario de la vida, el mundo parece a veces injusto, pero,
¿Cómo tuvieron
tanto éxito?
La respuesta es: “SE PUSIERON EN MARCHA”.
Entonces apliquemos voluntad, y acerquémonos a los códigos
de la Alquimia Espiritual.
PARA CONOCER SUS CÓDIGOS ASTROLÓGICOS ORDENE EL ESTUDIO DE SU CARTA NATAL Y SU REVOLUCIÓN SOLAR
¡NO DEPENDA DE LA SUERTE!
Hernán Muñoz Quintero

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