martes, 3 de febrero de 2009

ELIMINE LOS PENDIENTES Y SERÁ LIBRE.


Tuve la oportunidad de ser invitado a ver la película GHOST TOWN y las impresiones que me quedaron, empezando por el título, quiero compartirlas. No entiendo el motivo para “bautizarla” pues la miscelánea de argumentos no son coherentes con el título. Las películas tienen su razón de ser cuando el productor y el director se exponen a interpretaciones de quienes nos disponemos a degustarlas.


El argumento es presentado así:
“Bertram Pincus un dentista arisco, huraño y burdo permanece 7 minutos muerto mientras le practican una colonoscópia, al recuperarse vuelve a su casa y descubre que puede ver a los muertos, los cuales al darse cuenta de esto le persiguen para que les ayude a resolver sus cuentas pendientes y así pasar al otro lado en paz, él intenta eludir esa responsabilidad y sólo acepta el trato que le ofrece uno de ellos Frank, es a partir de ahí cuando Pincus conoce a Gwen y empiezan a aflorar los sentimientos de ese insensible personaje”


Este dentista (Interpretado por el genial Ricky Gervais) con una sobrecarga de fastidio y quizás odio hacia la gente, sólo disfruta el hacer sufrir a su pacientes, hasta cuando descubre al fantasma Frank (Greg Kinnear, recuerden al genial gay en Mejor Imposible) y quien por cansancio le gana, y no le queda otro remedio que seguirle sus recomendaciones.


Aparecen luego incontables fantasmas que lo persiguen en busca de ayuda para cancelar sus cuentas pendientes al momento de morir y así quedar en paz con este mundo y poder cruzar la raya que los separa con el más allá.


Al terminar la película no pude evitar hacer el inventario de mis asuntos pendientes y desde entonces me he propuesto recuperar a mis viejas amistades; ofrecer disculpas por los errores cometidos y causantes de sufrimientos a las personas, en los diferentes escenarios y etapas de mi vida; iniciar contactos con tantos miembros de mi familia para expresar los sentimientos guardados sin razón; cumplir en lo posible tantas promesas que se hacen por salir del paso, cuando decimos en un encuentro inesperado:
Tenemos que hablar.
Déjate ver.
Tienes que ir a mi casa y nos tomamos unos vinos.
Te llamo luego.
Mándame la hoja de vida a ver que puedo hacer.
Cualquier día de estos nos reunimos y hacemos un sancocho.
En estos días voy y te visito, sin falta.

¿Que podemos decir de tantas promesas y acuerdos que hacemos con nuestros hijos?
¿Que sentimientos nos embargan cuando se muere un ser querido a quien prometimos visitar, y que hubiésemos podido ser mejores con él sin que nos costara nada?

Les dejo la inquietud y aprovechemos la generosidad de la vida para evitar LOS PENDIENTES, que a la postre nos dejan solo remordimientos.

Les recomiendo la película y espero que me compartan sus opiniones.


Hernán Muñoz Quintero



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